En Contrastes… En la OPINIÓN de Gerardo Herrera

Los “huachicoleros”, una cultura que empieza a sembrar sus raíces. Ya son varios los estados donde se ha descubierto la extracción ilícita de combustible de los ductos de Pemex. Tal vez la autoridad o dependencia responsable, en este caso Petróleos Mexicanos (PEMEX), anteriormente no contaba con la tecnología para detectar esta actividad o bien se hacía de la vista gorda, ya que es una actividad que se viene realizando desde mucho tiempo atrás, no es nada nuevo. Los lugares en donde se realiza, se da empleo a la gente de la región y de esa manera se forma un escudo de protección para que no sean descubiertos, que viven de ello.

Actividad por demás peligrosa no solo para las personas que realizan la extracción sino para toda la zona en que se encuentra, razón de más para que sea combatida con rigor.

Además de ello, los lugares donde se expenden, ya que se encuentran garrafas, bidones y pipas entre otras cosas, cargadas de combustible representando alto riesgo a la sociedad por el manejo inadecuado del combustible, el almacenamiento y la falta de medidas de seguridad.

Ejemplo claro lo sucedido en Tamaulipas, donde una pipa de doble rodada hizo explosión destruyendo casas y vehículos, ya que desgraciadamente sucedió en una zona urbana.

Pero lejos del riesgo que representa el manejo de este combustible, se da también la ordeña, como se le conoce la extracción de ductos de Gas LP, en el Estado de México, lo cual es aun más peligroso.

Sin lugar a dudas, ambas acciones ilícitas se desarrollan por gente que conoce la forma de manejar estos combustibles y las ubicaciones más vulnerables para su extracción. Así como actos de corrupción que pueden permitir que se lleve a cabo este robo y no darlo a conocer a la autoridad correspondiente.

Deja también muy claro que gran parte de la sociedad se ha convertido en corrupta, ya que compran y hacen uso de un combustible que saben es ilícito. El hecho de ahorrarse unos pesos, no es un justificante para cometer ese delito, que al final de cuentas se eso es, y como se dice popularmente “mucho peca el que mata la vaca, como el que le jala la pata”, promoviendo así que la niñez lleve  a cabo ese ilícito y en un futuro también otras acciones fuera de la ley.

En Chiapas no somos unas blancas palomitas, podemos viajar a las zonas indígenas, podemos ir rumbo a San Juan Chamula, Zinacantán o el tramo de Ocosingo-Palenque, por citar algunos lugares,  en este caso la venta de combustible de manera irregular, sea porque en esa zona no hay gasolineras instaladas y son traslados largos en vehículos, pero vemos las ánforas con combustible apiladas sin el menor cuidado, incluso vendiéndose a orilla de carretera, el cual es un negocio a la vista de todos. Que por años ha subsistido y seguirá porque aquí también ya se volvió una cultura y costumbre.

“En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable”.- Diego Marchi.

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