Ensalada de grillos de Ciro Castillo: “Atole con el dedo”

Cuando Eduardo Campos arribó al cargo de Secretario de Educación dijimos que le tocaría “bailar con la más fea” y, lo peor, “casi al final de la fiesta”.

Hoy, nueve meses después, el mundo parece que se le viene encima.

Este jueves, tras su participación en la instalación de la Comisión de Educación en el Congreso del Estado tuvo que aplicar aquella de “patitas para qué las quiero” y salir despavorido.

Unos 200 maestros interinos se enteraron que estaba en el recinto legislativo y acudieron para tratar de “encararlo” y exigir respuestas.

UNA PELIGROSA HERENCIA

-¡Campos, ratero, devuelve mi dinero!, lanzaron los maestros interinos, quienes argumentan adeudos por más de 200 millones de pesos, aunque la semana pasada la CNTE hizo cuentas y habla de mil 300 millones de pesos atrasados, entre infraestructura educativa, bonos y demás.

-¡Campos, decías, que hoy nos pagarías!-, retumbó en los alrededores del Congreso del Estado.

Pero Campos ya no estaba. Campos ya se había ido. Campos no podía quedarse a dar la cara porque. Qué les iba a decir. ¿Acaso les firmaría otra minuta de acuerdo a poco más de 15 días para que se vaya este gobierno?

Una comisión de diputados locales atendió a una comisión de inconformes, mientras estos retenían a personal del Congreso del Estado, pero tampoco hubo mayor avance. No es un asunto que esté en manos de los legisladores, y menos de los que acaban de asumir el cargo.

UNA OLLA HIRVIENDO

Todo parece indicar que este gobierno dejará una “olla hirviendo” a la próxima administración que, también podría pagar una cena que no se comió.

Ahora bien. ¿Quién es el responsable? ¿Campos es el único? ¿Quién les ha dado tantas largas a los maestros interinos que no son ni de aquí ni de allá?

¿Quién les ha hecho creer que habrá una solución definitiva? ¿Quién les ha dado atole con el dedo…? Ahhh, por cierto, por qué la CNTE no fue solidaria antes.

¿SE PROMUEVE EL RESPETO?

El secretario de Gobierno, Mario Carlos Culebro Velasco, dijo que este gobierno promueve la tolerancia, el respeto, la convivencia armónica y el desarrollo social. Pues sí, ni modo que diga lo contrario.

Lo cierto es que en la recta final del sexenio verdecologista, todos esos valores son los que más se extrañan. Todo es “atole con el dedo”…

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