Ensalada de grillos de Ciro Castillo: “Levantadedos”

A los diputados siempre se les acusa de calienta silla, pero principalmente de levantadedos. Por esa razón es poco usual encontrar a un legislador que además de valores como la sencillez hace lo normal: su trabajo.

Este es el caso del diputado local, Emilio Salazar Farías, quien entró en una controversia generada por el diputado Juan Salvador Camacho Velasco, quien criticó que un verdecologista se quedara al frente de la Comisión de Hacienda, una de las más importantes en cualquier legislatura.

Tampoco debe extrañarnos que haya “confrontación” entre dos legisladores. Debe ser algo común en la política actual. Siempre que la discusión se lleve a cabo por las vías correctas y no haya patadas bajo la mesa, es válido. Preferible eso a estar viendo a levantadedos.

EMILIO SALAZAR Y SU DISCURSO

“Nos desempeñemos de la mejor manera, con absoluta honestidad, responsabilidad y fuerza”, pidió ayer el diputado, quien posee una gran experiencia política y legislativa en el Congreso local y federal.

Refrescó la memoria a quienes le han criticado: “en el 2012 reestructuramos la deuda y con eso le ahorramos miles de millones de pesos en pagos a éste Estado (a Chiapas), en una iniciativa que presenté de manera personal, buscamos en los primeros años equilibrar el presupuesto; me opuse absolutamente a dar terrenos a particulares y negué siempre a los municipios gastos ostentosos como la compra de camionetas de lujo o gastos no fundamentados”.

Pidió adecuarse a los nuevos tiempos que la misma sociedad impuso en las elecciones del primero de julio, las cuales ya deben quedar atrás.

“no veo a nadie como mi adversario y no soy cómplice de nadie, como alguien puede pretender decir, al contrario, muchos de nuestros candidatos pidieron el voto para Andrés Manuel, así lo pidieron abiertamente porque creyeron en un proyecto de gobierno”, sentenció en tribuna.

“…hay quienes pierden piso cuando son legisladores, se sienten ricos, poderosos, influyentes; ser diputado no es eso, es representar al pueblo y hacerlo con responsabilidad; quizá en el Verde no somos más que otras fracciones, pero como diputados tampoco somos menos que nadie…”, afirmó el diputado, quien frecuentemente recuerda que se siente orgulloso de haber nacido, crecido e invertido aquí, en su estado.

“…he sido chiapaneco todos y cada uno de los días de mi vida”, expresó, en una especie de “cachetada con guante blanco” a su rival político en estos días, Juan Salvador Camacho, quien ayer mismo en un comunicado volvió a expresar su descontento porque la Comisión de Hacienda sea presidida por un verdecologista.

Ya más calmado tuvo que recular un poco. Dijo que “no es un tema personal, es defender a la población de Chiapas”.

Lo que no conoce Camacho Velasco y quizá tiene que ver con su poca experiencia política y su “distanciamiento” con Chiapas, es que hay coyunturas. Emilio Salazar tiene el respaldo del que se va y del que viene. Quizá hubo hasta una negociación que desconoce o que, simplemente no quiere ver.

CHAMULA SE CALIENTA OTRA VEZ

En Chamula, ahí donde mataron a un presidente municipal en julio de 2016 en plena plaza central, representantes de más de 120 comunidades desafiaron ayer a las instituciones. Dicen tener el apoyo del secretario de Gobierno, Mario Carlos Culebro Velasco, quien les habría prometido el poder pero de “manera pacífica”.

Los inconformes quieren imponer a Luis Gómez Gómez y quitar a Ponciano Gómez Gómez, a pesar de que el Congreso del Estado ayer advirtió que no habrá más concejos municipales.

El fondo del asunto es económico. En Chamula se entregaba un apoyo de 3500 pesos (no estamos seguros si mensuales o anuales) a 13 mil artesanas de las diversas comunidades; sin embargo, a partir de 2016 cuando fue asesinado Domingo López González y como una forma de calmar las aguas, el padrón creció a más de 30 mil.

Basta con sacar las cuentas (más de 100 millones de pesos) para calcular el lío en el que está metido el munícipe Ponciano Gómez a quien las comunidades le exigen esa “paga” que desde Hacienda estatal no le han querido soltar.

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