Los Joyonaqués, lienzos en flor y hojas zoques

  • Inician los festejos en honor a San Roque
  • Aún sin el apoyo, los ramilleteros acudieron puntuales para preservar la tradición

Tuxtla Gutiérrez, 15 de agosto. José Luis Coutiño / 3 Minutos Informa.- Cada año, la plaza de San Roque y sus alrededores se convierten en un pequeño oasis en pleno centro de la capital de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, y hoy no fue la excepción.

Desde las ocho de la mañana, unos veinte ramilleteros entre mujeres y hombres, se dieron cita en la legendaria cancha de basquetbol de “San Roquito” como le laman los miles de feligreses de esta parroquia cuya historia rebasa los cincuenta años fácilmente.

Un enorme tablón de 10 metros los esperaba rebosante de pétalos de rosa, “bombones”, claveles, “palenque” (una especie de lirio), pompones y hojas de mango verdes y secas, todo para lograr las verdaderas obras de arte, los llamados Joyonaqués (flores costuradas) o ramilletes que servirán de ofrenda para el santo patrono.

Hojas y flores costuradas y tejidas que luego de una hora de ardua labor del tejedor, se convierten en una estampa viva llena de colores con imágenes que llaman a la abundancia, a la salud, a la buena cosecha, a la armonía con los elementos de la naturaleza y a la inevitable dualidad cotidiana. Esto, representado con imágenes del viento, del agua, del sol, la luna y las estrellas celestiales.

Con un fondo musical de marimba, tejedores de generaciones de siempre y las nuevas que vienen pujando para evitar que se pierda la tradición, se sientan a conversar y presumir entre ellos sus diseños mientras sus ansiosas manos y mente, trabajan parar para lograr el mejor Joyonaqué para la ofrenda a san Roque, pero esta vez, solamente asistieron de Chiapa de Corzo, Copoya y de Tuxtla Gutiérrez porque “ni para conservar las tradiciones dicen que hay dinero, nos mandaron con nuestros propios gastos, antes venían hasta de Carranza” comenta nostálgico un ramilletero.

Y de lo mismo comenta Sergio de la Cruz Vázquez, vecino del barrio de San Roque que por años se ha dedicado a documentar los festejos zoques y que con sus propios recursos intenta preservar las tradiciones de esta cultura, lamentablemente en peligro de perderse: “hasta el año pasado, Culturas Populares dependiente del CONECULTA Chiapas, apoyó a los ramilleteros, pero esta vez nos dijeron que no había dinero, únicamente se les iba a apoyar con alimentos y pozol que irónicamente nosotros mismos pagamos”.

Sentado en una silla de ruedas debido a una vieja dolencia en los pies, Sergio presume su libro “Calendario Festivo de la Mayordomía Zoque de Tuxtla”, un valioso documento gráfico y literario que da cuenta de la mayor parte de los festejos zoques del calendario anual de las festividades patronales de la región y abunda que tiene “otro libro, pero estoy esperando tener dinero para editarlo como lo hice con éste, al cual le intento recuperar algo de lo invertido vendiéndolos a cien pesos para no tener pretexto para cancelar mi trabajo”.

Pasado el mediodía los ramilleteros concluyen su labor artística, juntan los Joyonaqués para ofrendarlos a San Roque, esperando el año que viene para volver a reunirse con los amigos de cada año que asisten a este, el pequeño oasis de San Roque en pleno centro de Tuxtla Gutiérrez.

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