Palabras Gordas, “NO SE MIDIERON LOS VERDES CHIAPANECOS… En la OPINIÓN de Noé Juan Farrera

Si hablamos al estilo de la chaviza, ahora si no se midieron los miembros del  Partido Verde Ecologista de Chiapas al plantear la exigencia que ahora es el momento que les corresponde a los integrantes del Partido proponer, sostener y luchar políticamente para conquistar la Presidencia de la República, la gubernatura del estado de Chiapas, diputaciones locales y federales, así como presidencias municipales, sindicaturas y regidurías que puedan ganar de los 123 municipios en que se divide la geografía chiapaneca.

En el documento dado a conocer a la opinión pública recientemente, los verdes manifiestan que ya pasaron los tiempos en los que su papel estaba en actuar como rémoras del tiburón priísta. La rémora es un pez que se adhiere por medio de una ventosa en otros peces más grandes y comen los restos de la comida que el pez mayor desecha.

Algunos miembros del partido verde ecologista ya están en plena campaña propagandística y que la disimulan de la mejor manera. En estas actividades se distinguen el diputado local Carlos Penagos con spots de radio, gacetillas periodísticas y exposición en las redes sociales. No le importa a Penagos su sonoro fracaso de la abolición del fuero para las sardinas y charales de la administración pública. Los peces gordos seguían en la misma tónica de impunidad. De seguro que el señor Penagos se conforma por lo menos  con una diputación federal.

Milito Salazar Farías, con su cara de estreñido y con su característica avaricia y cicatería suspira por ser gobernador o por lo menos senador, para tener el fuero y poder detener el juicio que lleva casi perdido con sus primos por la parte que les corresponde de la escuela Salazar Narváez. Ya se le olvidaron las cuentas pendientes de cuando fue secretario municipal de Tuxtla y oficializó el negocio de la recolección de basura que es una calamidad para esta capital. Pondrá a sus estudiantes y algunos de los maestros de la Universidad Salazar a que le hagan la campaña con el menor costo posible, para que al terminar, no darles ni las gracias.

Una de las designaciones más difíciles para los verdes chiapanecos es el candidato a la presidencia municipal de la capital chiapaneca. En esta capital es donde el partido verde ecologista ha tenido su mayor desgaste por los problemas del agua potable, el alumbrado público, la recolección de basura, la pavimentación de las calles, la inoperancia del desagüe pluvial, el transporte público, la inseguridad y muchos aspectos más. No hay que olvidar que en la elección pasada, el doctor Paco Rojas le dio un baile y su repaso al poderoso (?)  verde.

Para el cargo de gobernador de Chiapas está como principal tirador Eduardo Ramírez Aguilar, seguido por el exquisito senador azteca  Luis Armando Melgar Bravo. Hay muchos que quieren, pero falta que puedan.

Y el premio de Güicho Domínguez, el premio mayor; la candidatura a la presidencia de la República está programada para el actual gobernador, Manuel Velasco Coello, con la medalla obtenida con más de un millón de votos en la elección de hace seis años.

Nada más que no será lo mismo la elección de hace seis años que la del 2018, con el desgaste de la frivolidad y la pésima administración del régimen manuelista. A alguno de los consejeros áulicos del gobernador actual, se le olvidó sugerirle que metiese a la cárcel a uno de los peces medianos del equipo sabinista. Con uno solo se hubiese lavado la cara, al fin  que había tela de sobre donde cortar. Sobre todo con los forasteros.

¿Y la lana para la elección? Las elecciones para diputados cuestan en una campaña baratita entre cuatro y cinco melones. Más o menos por ahí se van los precios de las senadurías. La campaña por la ciudad de Tuxtla Gutiérrez por lo menos entre cuarenta y cincuenta melones. La campaña para gobernador un mínimo de mil millones y la campaña presidencial ya necesita de auxilio pero en serio de la tesorería de la federación.

Falta cuantificar las campañas por Tapachula, Comitán, San Cristóbal, Tonalá, Huixtla, Arriaga, Cintalapa, Ocosingo más la que se junten en la semana.

De ninguna manera la tienen fácil los verdes.

A la mejor están echando bravatas para venderse más caros y haya suficientes premios de consolación.

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