Glaucoma: detectarlo a tiempo puede salvar tu vista

Glaucoma: detectarlo a tiempo puede salvar tu vista

Foto: Freepik

El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo. Se le conoce como la “ceguera silenciosa”, ya que en la mayoría de los casos no presenta síntomas evidentes en sus etapas iniciales. Muchas personas descubren la enfermedad cuando ya existe un daño avanzado en el nervio óptico, lo que hace difícil recuperar la visión perdida.


¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es un grupo de enfermedades oculares que dañan el nervio óptico, la estructura encargada de transmitir la información visual al cerebro. Su causa más común es el aumento de la presión intraocular, aunque existen formas de glaucoma que pueden desarrollarse incluso con niveles de presión ocular normales.


Factores de riesgo

Cualquier persona puede desarrollar glaucoma, pero el riesgo aumenta con:

  • Edad mayor a 40 años

  • Antecedentes familiares de glaucoma

  • Presión intraocular elevada

  • Miopía alta

  • Diabetes e hipertensión arterial

  • Uso prolongado de corticoides


Síntomas: por qué se le llama “ceguera silenciosa”

En las primeras etapas, el glaucoma no provoca dolor ni visión borrosa, por lo que suele pasar inadvertido. El daño comienza afectando la visión periférica y, con el tiempo, puede avanzar hacia la visión central.

En fases avanzadas pueden presentarse:

  • Pérdida de visión lateral (visión en túnel)

  • Dificultad para ver en la oscuridad

  • Dolor ocular intenso y enrojecimiento (en casos de glaucoma agudo)

  • Náuseas o vómito acompañados de problemas de visión


Diagnóstico

La única manera de detectar el glaucoma a tiempo es mediante revisiones oftalmológicas periódicas que incluyan:

  • Medición de la presión intraocular

  • Revisión del nervio óptico

  • Examen de campo visual

  • Tomografía de coherencia óptica (OCT)


Tratamiento

Aunque el glaucoma no tiene cura, existen tratamientos para frenar su progresión:

  • Colirios hipotensores que reducen la presión intraocular.

  • Láser para mejorar el drenaje del humor acuoso.

  • Cirugía en casos avanzados o resistentes a otros tratamientos.

El éxito depende en gran medida del diagnóstico temprano y del cumplimiento estricto de la terapia indicada.


Prevención y cuidado

  • Revisiones oftalmológicas cada 1-2 años después de los 40 años.

  • Control de enfermedades como la diabetes e hipertensión.

  • Informar al oftalmólogo sobre antecedentes familiares.


El glaucoma es una enfermedad silenciosa pero devastadora si no se detecta a tiempo. La prevención mediante chequeos oculares regulares es la herramienta más eficaz para evitar la pérdida irreversible de la visión.

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