Síndrome de Guillain-Barré: qué es, cómo se manifiesta y su tratamiento

El síndrome de Guillain-Barré (SGB) es un trastorno neurológico poco frecuente pero potencialmente grave, en el que el sistema inmunológico ataca los nervios periféricos, provocando debilidad muscular y, en casos severos, parálisis. Según la Mayo Clinic y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia anual se estima en 1 a 2 casos por cada 100 mil personas, afectando a individuos de todas las edades, aunque es más común en adultos mayores y en hombres.
Causas y factores desencadenantes
El SGB generalmente se desarrolla después de una infección viral o bacteriana. Entre los agentes más frecuentes se encuentran:
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Virus respiratorios o gastrointestinales, como el de la gripe o el citomegalovirus.
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Bacterias, especialmente Campylobacter jejuni, asociada con infecciones intestinales.
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En raros casos, la vacunación puede preceder a su aparición, aunque los beneficios de la vacunación superan ampliamente este riesgo.
La enfermedad se produce cuando el sistema inmunológico, en respuesta a una infección, genera anticuerpos que también dañan la mielina —la capa protectora de los nervios—, dificultando la transmisión de impulsos eléctricos y provocando debilidad progresiva.
Síntomas característicos
El SGB se manifiesta típicamente de forma rápida y progresiva, con síntomas que pueden incluir:
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Debilidad muscular que comienza en las piernas y asciende hacia los brazos y el tronco.
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Hormigueo o pérdida de sensibilidad en manos, pies y extremidades.
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Problemas de coordinación y equilibrio.
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Dificultad para mover los ojos, la cara, la lengua o la garganta en casos severos.
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Complicaciones respiratorias, cuando los músculos que controlan la respiración se ven afectados.
El diagnóstico temprano es fundamental, ya que la progresión rápida puede poner en riesgo la vida si no se reciben cuidados médicos oportunos.
Tratamiento y recuperación
No existe una cura específica para el SGB, pero los tratamientos disponibles pueden reducir la gravedad de los síntomas y acelerar la recuperación. Entre ellos:
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Inmunoglobulina intravenosa (IVIG), que ayuda a neutralizar los anticuerpos dañinos.
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Plasmaféresis o intercambio plasmático, procedimiento que elimina anticuerpos nocivos de la sangre.
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Terapia de soporte, que incluye monitoreo respiratorio, fisioterapia y control del dolor.
La recuperación varía según la gravedad de cada caso. La mayoría de los pacientes comienza a mejorar en semanas o meses, aunque un pequeño porcentaje puede experimentar debilidad residual prolongada o complicaciones crónicas. Según la National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS), alrededor del 70% de los pacientes recupera la capacidad de caminar de forma independiente dentro de seis meses a un año.
Importancia de la atención médica temprana
El síndrome de Guillain-Barré es una emergencia médica potencial. Reconocer los primeros síntomas y buscar atención inmediata puede marcar la diferencia en el pronóstico y reducir el riesgo de complicaciones graves, como la insuficiencia respiratoria.
La combinación de tratamiento oportuno y rehabilitación física adecuada aumenta significativamente las posibilidades de una recuperación completa, destacando la importancia de la detección temprana y el seguimiento especializado.



