Detectar a tiempo el cáncer de colon: la clave está en la prevención

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El cáncer de colon, también conocido como cáncer colorrectal, es una de las principales causas de muerte por cáncer en el mundo. Aunque durante muchos años se consideró una enfermedad que afectaba principalmente a mayores de 50 años, los especialistas han observado un aumento preocupante de casos en adultos más jóvenes. Por ello, la detección temprana y las estrategias preventivas a partir de los 40 años son ahora fundamentales para reducir su incidencia y mortalidad.
Una tendencia creciente en adultos jóvenes
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer colorrectal ocupa el tercer lugar entre los más diagnosticados y el segundo en mortalidad a nivel global. Estudios recientes muestran un incremento de casos en personas menores de 50 años, lo que ha llevado a las autoridades sanitarias de varios países —incluido México— a recomendar iniciar la prevención y vigilancia desde los 40 años.
Entre los factores que explican esta tendencia se encuentran los cambios en los hábitos alimenticios, el sedentarismo, la obesidad, el consumo excesivo de carnes procesadas y el aumento del estrés, que influyen en la salud intestinal.
Importancia de la detección temprana
El cáncer de colon suele desarrollarse de forma lenta, a partir de pólipos benignos que, con el tiempo, pueden transformarse en tumores malignos. En sus primeras etapas, la enfermedad no presenta síntomas, lo que hace esencial la detección preventiva.
El tamizaje o prueba de detección más recomendada es la colonoscopía, que permite identificar y eliminar pólipos antes de que evolucionen. Existen también otras pruebas complementarias, como la búsqueda de sangre oculta en heces, que puede ser una opción inicial menos invasiva.
Los especialistas recomiendan realizar la primera colonoscopía entre los 40 y 45 años, o antes si existe antecedente familiar de cáncer colorrectal, enfermedades inflamatorias intestinales o factores genéticos asociados.
Síntomas que no deben ignorarse
Aunque el cáncer colorrectal puede ser silencioso, hay señales que requieren atención médica inmediata:
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Cambios persistentes en el ritmo intestinal (diarrea o estreñimiento).
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Sangre en las heces o sangrado rectal.
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Dolor abdominal o sensación de hinchazón constante.
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Pérdida de peso sin causa aparente.
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Cansancio extremo o anemia inexplicada.
Detectar estos síntomas a tiempo puede marcar la diferencia entre un tratamiento curativo y uno paliativo.
Prevención y hábitos saludables
Además de los chequeos médicos, la prevención del cáncer de colon incluye mantener un estilo de vida saludable, con medidas como:
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Consumir fibra en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
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Reducir el consumo de carnes rojas y procesadas.
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Evitar el tabaco y el alcohol.
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Hacer ejercicio regularmente (al menos 150 minutos semanales).
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Mantener un peso corporal adecuado.
Un estudio de la American Cancer Society señala que hasta el 50% de los casos de cáncer colorrectal podrían prevenirse con una alimentación equilibrada, actividad física y controles médicos periódicos.
El cáncer de colon puede prevenirse en gran medida si se detecta a tiempo. Realizar pruebas preventivas a partir de los 40 años, especialmente en personas con antecedentes familiares o factores de riesgo, puede salvar vidas. La vigilancia médica, acompañada de hábitos saludables, sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir su impacto en la población.



