Déficit de vitamina B12: cómo afecta al cuerpo

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La vitamina B12, también conocida como cobalamina, es un nutriente esencial para múltiples procesos del organismo. Su presencia adecuada es indispensable para la producción de energía, el funcionamiento del sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos. Instituciones como los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayan que una deficiencia de esta vitamina puede pasar desapercibida durante años, pero provocar consecuencias significativas a largo plazo.
Un componente clave para la producción de energía
La vitamina B12 interviene directamente en el metabolismo celular. Participa en la conversión de alimentos en energía utilizable, especialmente al ayudar en el procesamiento de ácidos grasos y aminoácidos. Cuando los niveles de B12 son insuficientes, el organismo no puede producir energía de manera eficiente, lo que genera cansancio persistente, debilidad y disminución del rendimiento físico.
Aunque la B12 no es un energizante por sí misma, una deficiencia puede provocar fatiga crónica debido a la interrupción de los procesos metabólicos normales.
Función fundamental en el sistema nervioso
La vitamina B12 es crucial para mantener la salud de las neuronas. Es necesaria para la síntesis de mielina, la capa protectora que recubre las fibras nerviosas y permite la correcta transmisión de los impulsos eléctricos. Sin niveles adecuados, pueden surgir alteraciones neurológicas como:
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Hormigueo o entumecimiento en manos y pies
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Problemas de equilibrio
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Dificultad para concentrarse
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Pérdida de memoria leve
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Cambios en el estado de ánimo
Los NIH señalan que, si la deficiencia persiste por largos periodos, algunos daños neurológicos pueden volverse irreversibles.
Relación con la salud hematológica
La vitamina B12 también desempeña un papel decisivo en la formación de glóbulos rojos saludables. Su ausencia puede causar anemia megaloblástica, una condición en la que las células sanguíneas se vuelven demasiado grandes y no pueden transportar oxígeno de manera adecuada. Esto se traduce en palidez, mareos, fatiga extrema y dificultad para respirar.
Quiénes tienen más riesgo de deficiencia
La deficiencia de B12 es más común en:
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Personas mayores de 50 años
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Individuos con gastritis atrófica o problemas de absorción
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Pacientes con enfermedad celíaca o de Crohn
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Personas vegetarianas o veganas sin suplementación
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Quienes han sido sometidos a cirugías gastrointestinales
La absorción de B12 depende de un compuesto llamado «factor intrínseco», producido en el estómago. Cuando este proceso falla, incluso una dieta rica en B12 puede no ser suficiente.
Fuentes y recomendaciones
La vitamina B12 se encuentra de forma natural en alimentos de origen animal, como carne, pescado, huevos y lácteos. Los NIH recomiendan que la ingesta diaria para adultos sea de 2.4 microgramos. Para personas con dietas basadas en plantas, los suplementos o alimentos fortificados son alternativas seguras y efectivas.
La vitamina B12 es esencial para mantener la energía, proteger la función neurológica y garantizar una adecuada producción de glóbulos rojos. Una identificación temprana de la deficiencia permite evitar complicaciones duraderas y preservar el bienestar general. Mantener una ingesta adecuada, especialmente en grupos vulnerables, es fundamental para asegurar el correcto funcionamiento del organismo.



