¿Cuánta gasolina puede hacerte gastar una llanta con poca presión?

¿Cuánta gasolina puede hacerte gastar una llanta con poca presión?

Las llantas con una presión inferior a la recomendada no solo pueden acelerar su desgaste o afectar el comportamiento del automóvil. También aumentan la resistencia que encuentra el vehículo al avanzar y, como consecuencia, pueden hacer que el motor necesite más combustible para recorrer la misma distancia.

El efecto no suele ser tan grande como para duplicar el consumo de gasolina, pero sí puede acumularse con el paso de los kilómetros. De acuerdo con datos del Departamento de Energía de Estados Unidos, una reducción de 1 psi en las cuatro llantas puede disminuir la economía de combustible alrededor de 0.2%. En determinados casos, mantener la presión correcta puede mejorar el rendimiento hasta 3%.

¿Cuánto aumenta el consumo por cada psi perdido?

La cifra permite dimensionar mejor el problema. Si un automóvil debería llevar 35 psi y las cuatro llantas circulan con 30 psi, existe una diferencia de 5 psi.

Utilizando la estimación de 0.2% por cada psi de presión perdida, esa diferencia podría representar aproximadamente 1% menos de rendimiento de combustible.

Si la presión estuviera 10 psi por debajo de la recomendada en las cuatro llantas, la pérdida estimada rondaría el 2%.

Es importante aclarar que se trata de una referencia y no de una fórmula exacta para todos los vehículos. El efecto real depende del automóvil, las llantas, la carga, la velocidad, la temperatura y las condiciones de circulación.

¿Por qué unas llantas con poco aire hacen gastar más gasolina?

Cuando una llanta pierde presión, aumenta su deformación mientras gira y también la resistencia a la rodadura.

En términos sencillos, el motor tiene que realizar un esfuerzo adicional para mantener en movimiento un vehículo que encuentra mayor resistencia en el contacto entre las llantas y el pavimento.

Ese esfuerzo adicional se traduce en un mayor consumo energético. Por eso, aunque el conductor no perciba una falla mecánica, el automóvil puede comenzar a rendir menos kilómetros por litro.

El problema puede pasar desapercibido

Una de las razones por las que esta situación suele ignorarse es que una llanta ligeramente desinflada puede no presentar una apariencia evidentemente diferente.

Además, los sistemas de monitoreo de presión de muchos vehículos están diseñados para advertir cuando la pérdida de presión alcanza un nivel significativo. Que la luz de advertencia no esté encendida no significa necesariamente que las cuatro llantas tengan exactamente la presión recomendada.

Por esta razón, las autoridades de seguridad vial recomiendan comprobar la presión periódicamente con un medidor.

¿Y cuánto dinero puede representar?

El impacto económico depende de cuánto conduzca una persona, del precio de la gasolina y del consumo normal del automóvil.

Por ejemplo, si un vehículo normalmente obtiene 12 kilómetros por litro y una condición de baja presión provoca una reducción aproximada del 2% en su rendimiento, pasaría a recorrer alrededor de 11.76 kilómetros por litro.

La diferencia puede parecer pequeña en un solo recorrido. Sin embargo, al acumular cientos o miles de kilómetros, el combustible adicional utilizado comienza a ser más evidente.

Además, conducir con una presión incorrecta puede reducir la vida útil de las llantas, por lo que el costo no se limita al combustible.

No se debe utilizar la presión máxima de la llanta

Un error frecuente consiste en buscar el número de presión escrito en el costado de la llanta y utilizarlo como referencia para inflarla.

Ese valor corresponde a la presión máxima asociada con la llanta y no necesariamente a la presión adecuada para el vehículo.

La referencia correcta se encuentra normalmente en una etiqueta ubicada en el marco de la puerta del conductor o en el manual del propietario. Algunos vehículos requieren presiones diferentes para las llantas delanteras y traseras.

La presión debe revisarse en frío

La temperatura modifica la presión del aire dentro de la llanta. Por eso, para obtener una medición adecuada, se recomienda comprobarla cuando las llantas están frías, generalmente después de que el vehículo haya permanecido varias horas sin circular.

También es normal que la presión cambie con las variaciones de temperatura ambiental. Una disminución de la temperatura puede hacer que la presión medida sea menor, mientras que al calentarse durante la conducción aumenta temporalmente.

El riesgo no es solamente gastar más gasolina

La economía de combustible es solo una parte del problema.

Una presión demasiado baja puede afectar la estabilidad, la capacidad de respuesta y el comportamiento de las llantas, además de aumentar el riesgo de daños, desgaste irregular y fallas.

Por ello, mantenerlas en la presión indicada por el fabricante no debe considerarse únicamente una estrategia para ahorrar combustible, sino una medida básica de mantenimiento y seguridad.

Una revisión que toma pocos minutos

Comprobar la presión una vez al mes y antes de realizar viajes largos puede ayudar a detectar pérdidas antes de que se conviertan en un problema mayor.

Si una de las llantas pierde aire repetidamente, no basta con volver a inflarla. Puede existir una perforación, un problema en la válvula, un daño en el neumático o una fuga en la zona de contacto con el rin.

En definitiva, unas llantas ligeramente desinfladas pueden aumentar el consumo, pero normalmente no explican por sí solas un incremento enorme en el gasto de gasolina. Cuando el rendimiento cae de manera considerable, también conviene revisar otros factores, como el estado del motor, filtros, sensores, alineación, frenos o hábitos de conducción.

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