Cómo la exposición prolongada a pantallas afecta la visión

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En la era digital, el uso constante de dispositivos electrónicos como computadoras, tablets y teléfonos móviles se ha vuelto parte integral de la vida diaria. Sin embargo, la exposición prolongada a pantallas puede tener efectos negativos en la salud visual, causando molestias temporales y, en algunos casos, contribuyendo a problemas más serios a largo plazo.
Síntomas más comunes del uso excesivo de pantallas
El fenómeno conocido como fatiga visual digital o síndrome de visión por computadora afecta a millones de personas en todo el mundo. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
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Ojos secos o irritados: al mirar pantallas se reduce el parpadeo, lo que provoca resequedad ocular.
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Visión borrosa o doble: los músculos oculares se fatigan por el enfoque constante a corta distancia.
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Dolor de cabeza y fatiga ocular: la tensión ocular prolongada genera malestar general.
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Sensibilidad a la luz: algunas personas perciben mayor molestia ante la luz brillante después de horas frente a una pantalla.
Según estudios del American Optometric Association (AOA), entre el 50% y 90% de los trabajadores de oficina experimentan algún tipo de fatiga visual digital.
Cómo afecta la visión a largo plazo
Aunque la fatiga visual suele ser temporal y reversible, el uso constante de dispositivos electrónicos puede contribuir a problemas crónicos si no se toman medidas preventivas:
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Miopía progresiva: especialmente en niños y adolescentes, la exposición prolongada a pantallas y la falta de actividades al aire libre se ha asociado con un aumento en la incidencia de miopía.
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Degeneración macular relacionada con la edad: algunos estudios sugieren que la luz azul emitida por pantallas podría contribuir al estrés oxidativo en la retina, aunque aún se requiere más evidencia para confirmar el impacto real.
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Alteraciones del sueño: la exposición a luz azul antes de dormir afecta la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, provocando insomnio y fatiga visual adicional.
Medidas para proteger la salud visual
Los especialistas en optometría y oftalmología recomiendan adoptar hábitos que reduzcan el impacto de las pantallas en la visión:
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Regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar algo a 20 pies (6 metros) de distancia durante al menos 20 segundos para relajar los músculos oculares.
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Parpadeo consciente: parpadear regularmente para mantener la superficie ocular hidratada.
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Iluminación adecuada: evitar reflejos y ajustar el brillo de la pantalla para que coincida con la luz ambiental.
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Distancia y altura correctas: mantener la pantalla a unos 50-70 cm de los ojos y ligeramente por debajo del nivel de la mirada.
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Filtros de luz azul o gafas especiales: pueden ayudar a reducir la exposición a la luz que genera mayor fatiga visual.
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Exámenes oftalmológicos regulares: para detectar cambios en la visión y ajustar la prescripción de lentes si es necesario.
El uso prolongado de pantallas puede afectar la visión de manera temporal y, en algunos casos, contribuir a problemas a largo plazo si no se toman medidas preventivas. Implementar hábitos saludables y realizar revisiones visuales periódicas permite minimizar los efectos negativos, mantener la salud ocular y prevenir complicaciones futuras.



