Dormir muchas horas no siempre significa descansar bien

Dormir muchas horas no siempre significa descansar bien

Dormir siete u ocho horas cada noche suele considerarse una señal de que se está descansando lo suficiente. Sin embargo, la cantidad de tiempo que una persona permanece dormida es solo una parte de lo que determina un sueño saludable. También importan la continuidad, la calidad y la regularidad del descanso.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) explican que un sueño saludable implica dormir la cantidad adecuada de horas, tener un descanso reparador e ininterrumpido y mantener horarios regulares. Por ello, una persona puede pasar suficiente tiempo en la cama y aun así levantarse cansada.

Dormir muchas horas no garantiza descansar bien

El sueño atraviesa diferentes etapas y durante la noche el organismo realiza procesos importantes para el cerebro y el cuerpo. Cuando el descanso se interrumpe repetidamente, puede ser más difícil obtener todos los beneficios asociados con un sueño adecuado.

Una señal sencilla de que algo puede estar fallando es despertarse sin sensación de descanso a pesar de haber dormido durante un periodo suficiente. Los NIH también consideran indicios de una mala calidad del sueño despertarse varias veces durante la noche o presentar síntomas como ronquidos intensos o pausas y jadeos al respirar.

La regularidad también importa

No solamente importa cuánto se duerme, sino también cuándo se duerme y qué tan constantes son los horarios.

Acostarse y levantarse a horas muy diferentes cada día puede alterar el ritmo natural de sueño y vigilia. Por eso, mantener horarios relativamente constantes forma parte de las recomendaciones para favorecer un descanso saludable.

Esto puede ser especialmente complicado para quienes trabajan por turnos o tienen horarios que cambian con frecuencia.

¿Por qué alguien puede despertar cansado?

Existen diferentes razones. El estrés, algunos hábitos, el consumo de cafeína o alcohol, determinados medicamentos y un ambiente poco adecuado para dormir pueden interferir con la calidad del descanso.

También existen trastornos del sueño que pueden pasar desapercibidos. Por ejemplo, una persona con apnea del sueño puede dormir durante varias horas, pero experimentar interrupciones repetidas de la respiración que afectan la continuidad del descanso. Los ronquidos fuertes, los jadeos durante la noche y despertarse sin sentirse descansado son algunas señales que justifican una evaluación médica.

Dormir bien también es importante para la salud

El sueño participa en procesos relacionados con la función cerebral, la reparación del organismo, el sistema inmunitario y la regulación de diferentes funciones metabólicas.

Los NIH advierten que no dormir lo suficiente o tener un sueño de mala calidad de manera habitual puede aumentar con el tiempo el riesgo de diversos problemas de salud, incluidos problemas cardiovasculares, obesidad, hipertensión, diabetes y accidente cerebrovascular.

Esto ayuda a entender por qué el cansancio constante no debería atribuirse automáticamente a haber dormido pocas horas.

¿Cuántas horas necesita una persona?

Las necesidades cambian con la edad. Para los adultos de 18 a 60 años, las recomendaciones actuales señalan al menos siete horas por noche. Los adultos de 61 a 64 años suelen necesitar entre siete y nueve horas, mientras que para las personas de 65 años o más se recomiendan entre siete y ocho horas.

Pero estas cifras representan una referencia de duración, no una garantía de que el sueño sea reparador. La calidad y la regularidad siguen siendo componentes importantes.

¿Qué puede ayudar a mejorar el descanso?

Mantener un horario constante para acostarse y levantarse, realizar actividad física durante el día, recibir luz natural y reducir la exposición a luz brillante antes de dormir son algunas medidas que pueden favorecer mejores hábitos de sueño.

También puede ayudar mantener el dormitorio silencioso, oscuro y fresco, además de evitar comidas abundantes y determinados estimulantes cerca de la hora de acostarse.

Si una persona duerme regularmente las horas recomendadas pero continúa despertándose cansada, tiene dificultades frecuentes para dormir, se despierta repetidamente durante la noche o presenta ronquidos fuertes y pausas respiratorias, conviene consultar con un profesional de la salud para determinar si existe un problema subyacente.

En definitiva, dormir bien no consiste únicamente en mirar el reloj y comprobar cuántas horas se pasaron en la cama. Un descanso saludable depende de la cantidad, pero también de la calidad, la continuidad y la regularidad del sueñokk

También te puede interesar

Comments are closed.