El colesterol «bueno»: ¿realmente protege al corazón?

Durante años se creyó que niveles elevados de colesterol HDL —conocido popularmente como el «colesterol bueno»— ofrecían una defensa sólida contra las enfermedades del corazón. Aunque esta afirmación no es del todo errónea, investigaciones más recientes sugieren que la realidad es más compleja.
El HDL (lipoproteína de alta densidad, por sus siglas en inglés) cumple una función importante: transportar el exceso de colesterol desde las arterias hacia el hígado, donde es procesado y eliminado. Esta actividad fue la base para considerarlo un protector del sistema cardiovascular. Sin embargo, con el tiempo, la ciencia ha descubierto que no es solo la cantidad de HDL lo que importa, sino su calidad y funcionalidad.
¿Cómo actúa el HDL?
El HDL tiene la capacidad de retirar el colesterol LDL —el «malo»— que se adhiere a las paredes de las arterias, lo que puede ayudar a prevenir la formación de placas y reducir el riesgo de arteriosclerosis. Sin embargo, tener un HDL elevado no siempre significa que este esté funcionando de forma eficaz.
En algunas personas, el HDL puede ser disfuncional o menos eficiente, lo que reduce sus beneficios cardiovasculares, incluso si los niveles en sangre parecen óptimos.
¿Tener HDL alto siempre es positivo?
No en todos los casos. Diversos estudios han encontrado que niveles excesivamente altos de HDL podrían relacionarse con mayor riesgo de problemas cardíacos e incluso de mortalidad.
Un análisis publicado por el European Heart Journal en 2020 advirtió que valores muy altos de HDL (superiores a 80-100 mg/dL) podrían estar vinculados a un aumento en el riesgo de muerte, aunque aún no se conocen con precisión las causas. Se cree que pueden estar involucrados factores genéticos o metabólicos.
¿Cuáles son los niveles recomendados?
La Asociación Americana del Corazón indica que:
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En hombres, el HDL debe ser de 40 mg/dL o más
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En mujeres, 50 mg/dL o más
Valores inferiores a estos se asocian con mayor riesgo cardiovascular. Sin embargo, superar ampliamente los 90 o 100 mg/dL no brinda protección adicional y, en ciertos casos, podría representar un riesgo.
¿El HDL protege el corazón?
Sí, pero no por sí solo. Un HDL funcional y equilibrado puede ser una herramienta útil para mantener la salud cardiovascular, siempre que se acompañe de niveles controlados de LDL y triglicéridos, además de hábitos saludables. No debe considerarse un indicador aislado de buena salud cardíaca.
Cómo mantener niveles saludables de HDL
Para promover un HDL funcional y un perfil lipídico equilibrado, los expertos recomiendan:
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Hacer ejercicio físico de forma regular
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Evitar el tabaquismo
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Reducir el consumo de grasas trans
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Priorizar grasas saludables como las presentes en nueces, aceite de oliva y aguacate
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Mantener un peso corporal adecuado
El colesterol HDL tiene un papel importante en la salud cardiovascular, pero su eficacia no depende solo de su cantidad, sino también de su funcionalidad y del contexto general del perfil lipídico de la persona. La clave está en mantener un estilo de vida saludable y vigilar todos los factores de riesgo, no solo los niveles de HDL.



