El Niño podría extenderse hasta 2027 y aumentar el calor en México

El fenómeno de El Niño continuará presente durante los próximos meses y podría mantenerse activo hasta inicios de 2027, con una alta probabilidad de intensificarse durante el último trimestre de 2026. De acuerdo con proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y centros internacionales especializados, este evento favorecería olas de calor más intensas, cambios en las lluvias y alteraciones en la actividad ciclónica.
El Niño podría alcanzar una intensidad histórica
Los pronósticos climáticos indican que existe un 81% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad fuerte entre octubre y diciembre de 2026. Además, el SMN estima un 63% de probabilidad de que evolucione a la categoría de muy fuerte durante el invierno del hemisferio norte.
Los especialistas también advierten que el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial podría superar los 3 °C en ese periodo, un escenario que convertiría al fenómeno en uno de los más intensos registrados hasta ahora.
¿Cómo afectará a México?
El fortalecimiento de El Niño modificará los patrones habituales de temperatura y precipitación en distintas regiones del país.
Entre los principales efectos previstos se encuentran:
- Olas de calor más intensas y frecuentes.
- Cambios en la distribución de las lluvias.
- Mayor presencia de ciclones tropicales en el océano Pacífico.
- Posibles variaciones en la duración e intensidad de la canícula.
Cambios según la temporada
Los efectos de El Niño no serán iguales durante todo el año.
- Invierno: podrían registrarse temperaturas más bajas en regiones del centro y norte del país.
- Primavera: se espera un ambiente más cálido y con menor humedad.
- Verano: el fenómeno podría influir en el comportamiento de la canícula y modificar las condiciones meteorológicas habituales.
También influirá en la temporada de ciclones
El SMN señala que El Niño favorecería una mayor actividad ciclónica en el océano Pacífico. Sin embargo, las proyecciones actuales indican que muchos de estos sistemas tenderían a desplazarse mar adentro, reduciendo la probabilidad de impactos directos sobre las costas mexicanas.
Las autoridades meteorológicas mantienen un monitoreo constante del fenómeno debido a que su evolución podría modificar los pronósticos climáticos durante los próximos meses.



