El Niño podría traer sequía, calor e incendios a México en 2027

El Niño podría traer sequía, calor e incendios a México en 2027

El fortalecimiento de El Niño podría generar diversos impactos en México durante 2027, entre ellos olas de calor, sequía, incendios forestales y más días con mala calidad del aire. Ante este escenario, especialistas de la UNAM plantearon la necesidad de preparar refugios para atender a la población durante episodios de temperaturas extremas.

Las proyecciones citadas por la Universidad Nacional Autónoma de México señalan que el fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte, incluso histórica, hacia finales de 2026.

UNAM pide preparar refugios ante el calor extremo

Jorge Zavala Hidalgo, especialista del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC), consideró necesario que los gobiernos federal, estatales y municipales comiencen a preparar espacios para proteger a la población ante posibles olas de calor.

Estos lugares, explicó, deberían contar con condiciones frescas, agua para hidratación y atención médica, con el objetivo de atender a quienes enfrenten los efectos de temperaturas extremas.

El especialista también recomendó mantener una adecuada hidratación y reducir la exposición directa al Sol cuando se registren temperaturas elevadas, especialmente entre niñas, niños, mujeres embarazadas y adultos mayores.

¿Qué efectos podría tener El Niño en México durante 2027?

Los especialistas de la UNAM señalaron que los efectos podrían variar considerablemente dependiendo de la región del país.

Entre los escenarios planteados se encuentran:

  • Febrero a junio: podría aumentar la cantidad de incendios.
  • Abril a junio: habría mayor probabilidad de una reducción de las lluvias en el centro, sur y sureste.
  • Durante ese mismo periodo, podrían presentarse condiciones de sequía en esas regiones.
  • También podría aumentar el número de días con mala calidad del aire, particularmente en las ciudades.
  • Enero a marzo: el noreste podría registrar mayores precipitaciones.

Alejandro Jaramillo Moreno explicó que durante el otoño y el invierno también podrían registrarse lluvias superiores a lo habitual en algunas zonas del norte y occidente. Sin embargo, al comenzar la primavera aumentarían las posibilidades de condiciones más secas en amplias regiones del centro, sur y sureste.

También podrían cambiar las condiciones para huracanes y frentes fríos

Los posibles efectos no se limitarían a 2027. De acuerdo con Zavala Hidalgo, algunas señales podrían comenzar a manifestarse desde 2026.

Durante septiembre podría aumentar la temperatura en distintas regiones del norte del país, mientras que entre septiembre y diciembre se prevé un incremento del contenido de calor oceánico en el Pacífico mexicano.

El especialista también señaló una mayor posibilidad de huracanes de categoría mayor entre septiembre y noviembre.

Para el otoño e invierno, además, se contempla la presencia de más frentes fríos, con la posibilidad de que algunos sean más intensos y prolongados.

Jaramillo Moreno subrayó que el comportamiento del fenómeno no será igual en todo México, por lo que será necesario fortalecer la vigilancia y la preparación de acuerdo con las condiciones de cada región.

Ciudades también enfrentarían mayores riesgos

Elda Luyando López destacó que aproximadamente 80% de la población mexicana vive en ciudades, donde las condiciones del entorno urbano pueden aumentar la vulnerabilidad frente a temperaturas elevadas.

Entre las medidas planteadas está retirar pavimento en zonas donde existe una concentración excesiva de cemento. También propuso pintar de blanco las azoteas, una medida que puede contribuir a disminuir el impacto del calor en los espacios urbanos.

El campo y la seguridad alimentaria también están en riesgo

Los posibles cambios en las lluvias también podrían afectar a las actividades agrícolas y ganaderas.

Carolina Ureta Sánchez advirtió que El Niño podría convertirse en un desafío para la seguridad alimentaria, particularmente en comunidades que dependen directamente de las condiciones climáticas para producir alimentos.

La especialista planteó utilizar sistemas de alerta temprana y proporcionar información específica por región a productores, incluidos agricultores de maíz en estados como Oaxaca y Guerrero.

La información permitiría apoyar decisiones relacionadas con las semillas que deben utilizarse y los momentos más adecuados para realizar la siembra, especialmente ante escenarios en los que las lluvias sean insuficientes o se presenten de manera extrema.

UNAM prepara seguimiento al fenómeno

El ICAyCC prevé coordinarse con otras áreas de la UNAM y con instituciones como el sector salud, Protección Civil y el Servicio Meteorológico Nacional para dar seguimiento a la evolución de El Niño 2026-2027.

El objetivo será fortalecer la vigilancia y generar recomendaciones que permitan anticipar los posibles efectos del fenómeno en las diferentes regiones del país.

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