El Niño se fortalece y podría alcanzar una intensidad histórica

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y existe una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, de acuerdo con el pronóstico publicado este 13 de agosto por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

La agencia estadounidense estima además un 69% de probabilidad de que entre octubre y diciembre de 2026 se presente un episodio de intensidad histórica, superior a la registrada por los eventos de El Niño desde 1950. El fenómeno podría mantenerse hasta los primeros meses de 2027.

El Niño se intensificó durante julio

El fenómeno fue declarado oficialmente en junio y mostró un fortalecimiento durante julio. De acuerdo con la NOAA, algunas regiones del océano Pacífico registraron temperaturas superficiales de hasta 2 °C por encima del promedio, mientras que en la zona central del océano la anomalía llegó a 1.4 °C.

El Niño se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones de lluvia, temperatura y actividad ciclónica en distintas partes del mundo.

La previsión actual apunta a que el calentamiento continuará durante los próximos meses.

¿Cómo podría afectar El Niño a México?

La intensidad que alcance el fenómeno podría tener consecuencias para las condiciones meteorológicas de México.

Christian Domínguez Sarmiento, especialista del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM, explicó que un El Niño fuerte puede favorecer la formación de ciclones tropicales más intensos en el Pacífico, incluidos huracanes de categorías 4 o 5, aunque esto no significa que necesariamente impacten directamente en territorio mexicano.

El Servicio Meteorológico Nacional, por su parte, contempla para 2026 entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico.

Los huracanes no serían el único riesgo

Una temporada de ciclones más intensa no implica únicamente vientos fuertes. Las lluvias asociadas con estos sistemas pueden generar inundaciones, desbordamientos de ríos y deslaves, particularmente en zonas montañosas.

Otro de los peligros es la marea de tormenta, que ocurre cuando el nivel del mar aumenta de manera anormal debido a un ciclón y puede provocar inundaciones en zonas costeras.

Por ello, la intensidad de un huracán no debe evaluarse únicamente por la velocidad de sus vientos, ya que las precipitaciones y los efectos sobre el nivel del mar también pueden ocasionar daños importantes.

El fenómeno también puede favorecer condiciones de sequía

El posible fortalecimiento de El Niño tiene otra implicación para México: algunas regiones podrían enfrentar condiciones más secas y periodos de sequía.

Francisco Estrada Porrúa señaló que este escenario puede generar impactos en actividades productivas como la agricultura, dependiendo de cómo evolucionen las condiciones climáticas en cada región.

Esto significa que los efectos del fenómeno no serán iguales en todo el país: mientras algunas zonas podrían enfrentar lluvias más intensas, otras podrían registrar una disminución de las precipitaciones.

México ya enfrenta condiciones climáticas extremas

El posible fortalecimiento de El Niño ocurre en un contexto de temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos registrados recientemente en México.

Durante 2025, el país experimentó temperaturas excepcionalmente altas, además de lluvias intensas e inundaciones. En Mexicali se alcanzaron 52.7 °C, mientras que junio de ese año fue reportado como el mes más lluvioso registrado en México.

Al mismo tiempo, la sequía llegó a afectar hasta 85% del territorio nacional, principalmente en regiones del norte y centro.

¿Qué se espera para los próximos meses?

La NOAA prevé que El Niño continúe fortaleciéndose durante el otoño de 2026 y el invierno 2026-2027, con posibilidades de alcanzar una intensidad poco común.

Sin embargo, el pronóstico no significa que todos los efectos previstos vayan a ocurrir con la misma intensidad ni que determinadas ciudades o regiones vayan a sufrir directamente alguno de ellos. El impacto dependerá de la evolución del fenómeno y de la interacción con otros patrones atmosféricos.

Por ahora, las autoridades y especialistas mantienen vigilancia sobre la evolución de las temperaturas del Pacífico y sus posibles efectos en las condiciones de lluvia, sequía y actividad ciclónica de México.

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