Endometriosis, una enfermedad crónica que suele diagnosticarse tarde

Endometriosis, una enfermedad crónica que suele diagnosticarse tarde

Foto: Freepik

La endometriosis es una enfermedad crónica que afecta a millones de mujeres en el mundo y se ha consolidado como una de las principales causas de dolor pélvico persistente. Se presenta cuando tejido similar al revestimiento interno del útero crece fuera de este órgano, lo que provoca inflamación, dolor y, en algunos casos, problemas de fertilidad. Pese a su impacto, sus síntomas suelen confundirse con otras afecciones, lo que retrasa el diagnóstico y complica su tratamiento.

Especialistas señalan que uno de los mayores obstáculos es la normalización del dolor menstrual. En muchos contextos, los cólicos intensos se consideran “parte de lo normal”, lo que impide identificar señales de alerta a tiempo. Detectar la enfermedad de forma temprana permite un manejo más efectivo y reduce el riesgo de complicaciones a largo plazo.

De acuerdo con expertos de Cleveland Clinic, el signo más frecuente de la endometriosis son las menstruaciones dolorosas, aunque la forma en que se manifiesta varía considerablemente entre pacientes.

Síntomas que pueden pasar desapercibidos

Las menstruaciones dolorosas y los calambres intensos suelen ser la señal más evidente. La doctora Megan Billow, cirujana ginecológica mínimamente invasiva de Cleveland Clinic, explica que este es el síntoma más común que observan en consulta.

No obstante, la enfermedad también puede provocar dolor pélvico crónico, molestias durante o después de las relaciones sexuales, dolor al orinar o al evacuar —sobre todo durante el periodo menstrual— y síntomas digestivos como náuseas, diarrea, estreñimiento e hinchazón abdominal. En algunos casos, se asocia con dificultades para lograr un embarazo.

Dolor más allá de la pelvis

Aunque la pelvis es la zona más afectada, la endometriosis puede generar dolor en distintas partes del cuerpo, dependiendo de dónde se implanten las lesiones. Algunas pacientes reportan molestias en la espalda, los costados, el pecho, el cuello o incluso cerca del diafragma.

La localización del dolor ayuda a los especialistas a estimar la extensión de la enfermedad y los órganos comprometidos. Cuando el diagnóstico se retrasa, pueden surgir problemas adicionales, como alteraciones del suelo pélvico, impacto en la salud mental y complicaciones reproductivas.

No todas las pacientes sienten dolor

La ausencia de dolor no descarta la enfermedad. En algunos casos, la endometriosis se detecta tras varios intentos fallidos de embarazo. Aunque se clasifica en cuatro estadios, el nivel de dolor no siempre guarda relación con la gravedad de las lesiones, lo que dificulta su identificación clínica y refuerza la necesidad de un enfoque individualizado.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se basa en la evaluación integral de los síntomas, su relación con el ciclo menstrual, el examen físico y los antecedentes familiares. Tener un familiar de primer grado con endometriosis aumenta significativamente el riesgo de padecerla. Por ello, los especialistas recomiendan llevar un registro detallado del dolor y de los síntomas asociados.

El tratamiento depende de cada caso e incluye opciones como terapia hormonal, anticonceptivos, analgésicos y, en situaciones específicas, cirugía para retirar las lesiones. Además, se recomienda un manejo integral que contemple actividad física, fortalecimiento del suelo pélvico, alimentación equilibrada y estrategias para reducir el estrés.

La endometriosis no tiene una solución única. Un tratamiento personalizado y el acompañamiento médico continuo son clave para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad.

También te puede interesar

Comments are closed.