Ensalada de Grillos. Columna Política de Ciro Castillo: «Jaguares… ¿de Chiapas?»

El sábado en la noche miles de chiapanecos se tronaban los dedos porque podría ser, y así fue, el último partido de Jaguares ¿de Chiapas? en la Primera División del futbol mexicano.

Una pelea “inflada” entre Julio César Chávez Jr. y Saúl Canelo Álvarez también robó reflectores ese día; sin embargo, para los chiapanecos había algo de morbo por saber en qué terminaría la historia de unos “felinos” que iniciaron de naranja y a últimas fechas se tiñeron de morado, de blanco y hasta de verde.

A muchos les vinieron a la mente aquellas imágenes cuando el ex gobernador Pablo Salazar se atrevió a ampliar el Estadio Zoque Víctor Manuel Reyna para traer un equipo de Primera División, donde hizo época aquel argentino “greñudo” Lucio Filomeno y tuvieron brillo jugadores como Salvador Cabañas, cuya historia trágica culminó en América.

Desde una semana antes el descenso del equipo “felino” parecía cantado, pues fueron incapaces de derrotar a Santos Laguna, aquí en su propia casa, en “la Selva.”

Sin embargo, había, insistimos, una especie de morbo o quizá de esperanza porque las cosas fueran distintas para un equipo que esta temporada era de los que más jugadores extranjeros tenía  registrados, entre ellos, tres porteros.

Un gol de Christian Bermúdez “Hobbit” hizo pensar que el milagro ocurriría, pero no fue así; Morelia logró la hazaña y derrotó a Monterrey a domicilio, lo que terminó con la ilusión de la afición chiapaneca que, aunque poca, existía.

Nunca fueron de Chiapas

A pesar de que a quienes nos gusta el futbol vemos con cierta tristeza la partida del equipo de Primera División, categoría que quizá nunca logrará recobrar, también hay muchos cuestionamientos que nos hacemos.

¿Quién o quiénes son los responsables de esta caída de un equipo de futbol? Ayer mismo, en entrevista en una televisora, el propietario Carlos López Chargoy no mostró ni un pizca de coraje o de tristeza.

Hasta la cuestión económica pareció no importarle o al menos eso fue lo que dejó entrever en la plática con comentaristas de ESPN, quienes le cuestionaron sobre los pagos atrasados a jugadores del equipo y a todo dijo que no.

¿Por qué decimos Jaguares de Chiapas si realmente nunca tuvieron el arraigo necesario? Fueron muy pocos, contados con los dedos, los chiapanecos que lograron vestir la camiseta de este equipo que llegó de Puebla. La gente iba al estadio dependiendo del plantel que venía de visita.

¿Realmente pierde Chiapas con la partida del equipo o, al contrario, nos beneficia? Si lo pensamos bien fueron unos cuantos los que se beneficiaron con las ganancias del equipo, si es que las había, porque todo parecía opaco y manejado a discreción.

¿Creció en algo el deporte en Chiapas con una franquicia así? Más fácil ¿creció en algo el futbol, que es el deporte más popular? La respuesta es no. Insistimos, solo era negocio de unos cuantos, quizá de los cerveceros, por ejemplo o de los que traían jugadores medio maletas.

Al final de cuentas nos podemos preguntar ¿realmente nos duele que hayan descendido los Jaguares en un estado donde más del 70% de la población es pobre? Quizá ahora sí se pondrá a prueba la verdadera afición. Quizá ahora sí podrán surgir jugadores chiapanecos que algo de arraigo le den al equipo.

Funcionarios Insensatos

El sábado, en la pelea de Canelo VS Chávez junior, se criticó un anuncio de la marca “Chapasiónate” en los pantaloncillos del hijo de la leyenda del boxeo Julio César Chávez.

Se criticó el gasto, pero en realidad esta publicidad es defendible, si lo vemos desde el punto de vista turístico en un estado donde buena parte de la población depende de la industria sin chimenea.

Lo que no es defendible es la actitud soberbia e insensata del secretario de la Juventud, Recreación y Deporte, José Luis Orantes Costanzo, quien, dicen, publicitó en redes sociales su viajecito a Las Vegas para ver en vivo y a todo color la “pelea del año”.

Supongamos que el funcionario pagó de su propio bolsillo el “gustito”; sin embargo, y como diría el “filósofo” Juan Gabriel: “Pero qué necesidad”.

Al menos se hubiera guardado su viaje para el álbum personal. No se puede presumir tal gasto cuando, insistimos, vivimos en el estado más pobre del país y las instalaciones de su dependencia se caen a pedazos. En fin, veremos si al menos se lleva un jalón de orejas…

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