¿Eres de los que pospone la alarma? Esto podría estar afectando tu salud

Foto: Pexels/cottonbro studio
Dormirse nuevamente después de sonar la alarma es una práctica común entre millones de personas. Un estudio reciente reveló que más del 50% de los adultos presionan el botón de “snooze” al menos dos veces, ganando unos 11 minutos extra de sueño. Aunque parece una solución inocente para levantarse con más energía, los expertos advierten que puede tener efectos negativos en la calidad del descanso y la salud general.
¿Por qué usar “snooze” no es buena idea?
El doctor Dennis Auckley, director del Centro de Medicina del Sueño en MetroHealth, advierte que este hábito fragmenta los ciclos de sueño. En lugar de permitir que el cuerpo descanse de forma continua, el uso repetido de la alarma altera el proceso natural de recuperación, lo que provoca una sensación de mayor cansancio al despertar, en lugar de alivio o energía.
Además, la constante necesidad de posponer el despertar puede reforzar malos hábitos de sueño o ser señal de un trastorno del sueño no diagnosticado, como:
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Apnea del sueño
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Insomnio
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Síndrome de piernas inquietas
Consecuencias de dormir mal
Dormir mal o de forma interrumpida no solo reduce el rendimiento diario. La falta de descanso adecuado se ha relacionado con varios problemas de salud a largo plazo, entre ellos:
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Aumento de peso
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Enfermedades cardiovasculares
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Desórdenes metabólicos
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Mayor riesgo de desarrollar demencia
Aunque el impacto específico del botón “snooze” aún no ha sido profundamente estudiado, los expertos coinciden en que cualquier elemento que altere el sueño profundo y continuo puede ser perjudicial.
Un problema más común de lo que parece
Se estima que entre 50 y 70 millones de personas en EE. UU. padecen algún trastorno del sueño, y una de cada tres no duerme lo suficiente de manera regular. El cansancio matutino, en muchos casos, es solo la punta del iceberg de un estilo de vida que no prioriza el descanso.
Aunque muchas personas dicen que se sentirían mejor si durmieran más, hacer ajustes reales en la rutina es clave para mejorar el descanso, sin depender de alarmas múltiples ni del “snooze”.
Cómo dejar de posponer el despertar
Romper con el hábito del “snooze” es posible. Aquí algunos consejos del Dr. Auckley para lograrlo:
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Dormir entre 7 y 8 horas diarias, según las necesidades personales
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Establecer un horario fijo para dormir y despertar, incluso los fines de semana
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Evitar pantallas electrónicas al menos una hora antes de dormir, ya que su luz azul afecta la producción de melatonina
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Colocar la alarma lejos de la cama, obligándote a levantarte para apagarla
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Usar una lámpara que simule el amanecer o aprovechar la luz natural
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Crear una rutina matutina agradable: tomar algo caliente, leer las noticias o tomar una ducha
Si pese a seguir estas recomendaciones, las dificultades para dormir o despertar persisten, lo más adecuado es consultar a un especialista en medicina del sueño.



