OMS alerta por los efectos del calor extremo en mujeres embarazadas y niños

La exposición al calor extremo representa un riesgo creciente para las mujeres embarazadas, los recién nacidos y la infancia. De acuerdo con indicadores difundidos por organismos internacionales, las altas temperaturas se asocian con un aumento del 26% en la probabilidad de parto prematuro, mientras que los bebés menores de un año enfrentan periodos de calor mucho más prolongados que en décadas anteriores.
Ante este panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Meteorológica Mundial (OMM), UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) presentaron un marco de indicadores para ayudar a los países a medir los efectos de las temperaturas extremas y fortalecer la protección de las poblaciones más vulnerables.
Bebés y niños enfrentan una mayor exposición al calor
Los datos difundidos por estos organismos muestran la magnitud del problema. Durante 2024, los bebés menores de un año experimentaron un 389% más de días de ola de calor en comparación con el periodo de referencia de 1986 a 2005.
Además, se estima que alrededor de mil 500 millones de niños en todo el mundo están expuestos a olas de calor cada vez más frecuentes, prolongadas e intensas.
Esta situación preocupa a las autoridades sanitarias debido a que las altas temperaturas pueden afectar la salud y el bienestar de los menores, por lo que resulta necesario identificar los riesgos y actuar antes de que se presenten complicaciones.
Bruce Gordon, director interino del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático, Una Salud y Migración de la OMS, destacó la importancia de contar con información que permita reconocer los efectos del calentamiento global y responder oportunamente.
El organismo considera que los sistemas de salud deben incorporar los riesgos climáticos tanto en la atención cotidiana como en las medidas de protección durante las olas de calor.
¿Qué problemas de salud deben vigilar las autoridades?
El nuevo marco propone monitorear diferentes indicadores para identificar posibles efectos de las temperaturas extremas en la salud materna e infantil.
Entre los principales se encuentran:
- Partos prematuros y mortinatos: nacimientos antes de las 37 semanas de gestación y fallecimientos del bebé antes de nacer, respectivamente.
- Bajo peso al nacer: una condición que puede requerir atención médica especializada.
- Hipertensión gestacional: presión arterial elevada durante el embarazo.
- Enfermedades y muertes infantiles: indicadores para evaluar posibles afectaciones a la salud de los menores.
- Consultas médicas durante las olas de calor: permiten detectar incrementos en la demanda de atención sanitaria.
- Asistencia escolar: ayuda a identificar cómo las temperaturas elevadas afectan las actividades cotidianas de los niños.
La propuesta consiste en relacionar estos registros con los datos de exposición al calor, como las temperaturas del aire, para identificar cambios que puedan requerir una investigación adicional.
Con esta información, las autoridades podrían anticipar una mayor demanda de servicios médicos, emitir advertencias dirigidas a las embarazadas y sus familias, y reconocer las comunidades que necesitan medidas de protección específicas.
La OMS pide planes de acción contra el calor extremo
La OMS advierte que los efectos de las temperaturas elevadas requieren respuestas oportunas, respaldadas por datos que permitan identificar los riesgos y evaluar las consecuencias para la población.
Pascale Allotey, directora del Departamento de Salud Sexual, Reproductiva, Materna, Infantil y Adolescente y Envejecimiento de la organización, subrayó la importancia de registrar los problemas de salud relacionados con el calor para que los gobiernos puedan tomar medidas de protección.
Por ello, el organismo insta a los países a desarrollar e implementar planes de acción sanitaria adaptados a sus condiciones locales. Estas estrategias deben incluir sistemas de alerta temprana y protocolos para responder cuando se identifiquen riesgos para las mujeres embarazadas, los recién nacidos y los niños.
El objetivo es que los servicios de salud estén mejor preparados para enfrentar las consecuencias de las olas de calor y que las decisiones de prevención se apoyen en información confiable.
Un desafío creciente para la salud materna e infantil
El aumento de la exposición al calor extremo plantea nuevos retos para los sistemas sanitarios, especialmente en las comunidades donde las temperaturas elevadas se prolongan durante varios días.
El seguimiento de los indicadores propuestos por los organismos internacionales podría ayudar a identificar con mayor precisión los efectos sobre el embarazo y la infancia, además de orientar los recursos hacia las poblaciones con mayores necesidades.
Aunque el monitoreo no elimina los riesgos por sí mismo, contar con información adecuada permite mejorar la prevención y preparar respuestas más oportunas ante un fenómeno que se intensifica con el calentamiento global.
Fuente: UNO TV



