¿Por qué una persona puede tener presión alta sin sentirse enferma?

¿Por qué una persona puede tener presión alta sin sentirse enferma?

Una persona puede tener la presión arterial elevada y sentirse completamente normal. De hecho, esta es una de las características que hacen que la hipertensión sea difícil de detectar: en la mayoría de los casos no provoca señales de advertencia claras, incluso cuando permanece durante mucho tiempo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 600 millones de adultos con hipertensión en el mundo desconocían que tenían esta condición en 2024.

Por eso, sentirse bien no significa necesariamente que la presión arterial se encuentre dentro de un rango saludable. La única manera de saber cómo está la presión es medirla.

La presión alta no siempre provoca síntomas inmediatos

La presión arterial representa la fuerza con la que la sangre empuja contra las paredes de las arterias. Cuando permanece elevada, los vasos sanguíneos y algunos órganos están expuestos a una mayor presión de manera continua.

Sin embargo, ese proceso no necesariamente genera dolor o alguna sensación específica que permita identificarlo. Por esta razón, una persona puede realizar sus actividades cotidianas, trabajar y hacer ejercicio sin sospechar que tiene hipertensión.

El organismo puede adaptarse a cambios progresivos

Una posible explicación de por qué la hipertensión puede pasar desapercibida es que, cuando la presión aumenta de manera gradual, no necesariamente produce una sensación repentina que alerte a la persona.

Esto es diferente de una elevación muy rápida y marcada de la presión, que sí puede acompañarse de síntomas y requerir atención médica. La ausencia de molestias, por lo tanto, no debe utilizarse como indicador para saber si la presión está controlada.

¿Qué puede ocurrir si permanece elevada?

El problema de la hipertensión no controlada es que, aunque no produzca síntomas, puede aumentar progresivamente el riesgo de afectar diferentes órganos.

La presión elevada puede contribuir al daño de las arterias y aumentar el riesgo de enfermedades del corazón, accidente cerebrovascular y enfermedad renal. También puede afectar los ojos.

Por eso, el verdadero riesgo no está necesariamente en cómo se siente una persona en un momento determinado, sino en mantener cifras elevadas durante periodos prolongados.

¿Entonces los dolores de cabeza no indican presión alta?

Un dolor de cabeza puede aparecer cuando la presión arterial es muy elevada, pero tener dolor de cabeza no significa automáticamente que la presión esté alta.

La mayoría de las personas con hipertensión no presentan síntomas. Cuando la presión alcanza niveles muy elevados, pueden aparecer manifestaciones como dolor intenso de cabeza, visión borrosa, dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos, náuseas o confusión.

Por eso, esperar a sentir alguno de estos síntomas no es una forma adecuada de vigilar la presión arterial.

Medirse es la única forma de saberlo

Una medición de la presión arterial permite detectar una alteración que puede pasar completamente desapercibida.

La presión puede cambiar durante el día dependiendo de la actividad, el estrés y otras circunstancias, por lo que una lectura aislada no siempre permite establecer un diagnóstico. Cuando se sospecha hipertensión, los profesionales de la salud pueden solicitar mediciones repetidas o monitoreo en casa para obtener una evaluación más completa.

Como referencia, la OMS utiliza cifras de 140/90 mmHg o más en mediciones realizadas en dos días diferentes para definir hipertensión en adultos, mientras que otras guías, como las utilizadas por los CDC en Estados Unidos, consideran hipertensión una presión consistentemente de 130/80 mmHg o superior. Por ello, la interpretación debe hacerse de acuerdo con la guía clínica y el contexto de cada persona.

¿Quién debería prestar especial atención?

El riesgo de desarrollar hipertensión aumenta con factores como la edad, los antecedentes familiares, el sobrepeso u obesidad, la falta de actividad física, una alimentación con exceso de sal y el consumo elevado de alcohol. También pueden influir enfermedades como la diabetes y las enfermedades renales.

Esto significa que incluso una persona que se siente saludable puede beneficiarse de revisar periódicamente su presión arterial, especialmente si presenta alguno de estos factores.

Cuando la presión es muy alta, la situación cambia

Aunque la hipertensión habitual puede no provocar síntomas, una presión muy elevada, especialmente alrededor de 180/120 mmHg o más, puede ser una situación que requiere atención médica.

Si una lectura alcanza esos niveles y además aparecen dolor en el pecho, dificultad para respirar, cambios en la visión, confusión, mareos intensos u otros síntomas importantes, se debe buscar atención médica inmediata.

En conclusión, una persona puede tener presión alta y sentirse perfectamente bien porque la hipertensión suele avanzar sin síntomas evidentes. El hecho de no sentir dolor, mareos o cansancio no descarta el problema. Precisamente por eso, la medición periódica de la presión arterial es una herramienta fundamental para detectarla antes de que provoque complicaciones.

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