Un nuevo estudio revela por qué los jóvenes sufren más problemas mentales que los adultos

El deterioro de la salud mental entre jóvenes y adultos jóvenes se ha convertido en una tendencia alarmante a nivel mundial, según reveló el informe Mental State of the World, elaborado por Sapien Labs a través de su iniciativa Global Mind Project y difundido en México por el Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Jóvenes, los más afectados en su bienestar emocional y funcional
Lejos de tratarse únicamente de una “menor felicidad”, el estudio señala que los jóvenes presentan una disminución en funciones mentales clave, como la regulación emocional, el pensamiento racional y la capacidad de establecer relaciones interpersonales saludables. Estas dificultades impactan directamente en su productividad y calidad de vida.
Factores que impulsan el deterioro mental
El informe atribuye este declive a una serie de factores interrelacionados que afectan a las nuevas generaciones con mayor intensidad que a los adultos:
- Transformaciones en la estructura social tradicional
- Uso precoz de teléfonos inteligentes durante la infancia
- Consumo habitual de alimentos ultraprocesados
- Exposición prolongada a toxinas ambientales, como pesticidas y microplásticos
Estos elementos no solo alteran la salud física, sino que tienen un impacto acumulativo en el desarrollo neurológico y emocional de los jóvenes.
Adultos mayores presentan mejor estabilidad emocional
A diferencia de los jóvenes, los adultos mayores mantienen niveles de bienestar relativamente estables. De acuerdo con la doctora Tara Thiagarajan, fundadora y científica en jefe de Sapien Labs, casi el 50 % de los adultos jóvenes experimentan estados mentales debilitantes o una angustia significativa.
“Esta tendencia refleja un patrón preocupante que debe abordarse con urgencia a través de acciones multilaterales y políticas de salud pública”, concluye el estudio.
La salud mental de los jóvenes requiere atención inmediata. Las condiciones actuales exigen estrategias enfocadas en la prevención, el acceso a servicios de salud mental, la regulación del uso de tecnologías desde edades tempranas y la mejora en la calidad alimentaria y ambiental. El futuro del bienestar colectivo depende, en gran medida, del cuidado que se otorgue a las generaciones más jóvenes.



