Estudio sugiere que una prueba de orina podría detectar señales de autismo en niños

Una investigación reciente encontró que ciertos compuestos presentes en la orina podrían ayudar a identificar a niños con alto riesgo de autismo de forma más temprana que algunos métodos de evaluación utilizados actualmente.
Los hallazgos abren la puerta al desarrollo de herramientas que permitan acelerar el diagnóstico y facilitar intervenciones oportunas durante los primeros años de vida.
La microbiota intestinal, clave en la investigación
El estudio, publicado en la revista científica Molecular Psychiatry, analizó la relación entre el autismo y determinados metabolitos producidos por microorganismos que habitan en el intestino.
Según los investigadores, los niños con autismo presentan patrones microbianos específicos que pueden reflejarse en su orina y servir como posibles indicadores biológicos de la condición.
Estos metabolitos son sustancias generadas por bacterias, hongos y otros microorganismos intestinales durante distintos procesos metabólicos.
Analizaron muestras de niños con y sin autismo
Para la investigación, el equipo científico examinó muestras de 52 niños diagnosticados con autismo y las comparó con las de 47 niños con desarrollo típico.
Los resultados mostraron diferencias significativas en la concentración de diversos metabolitos relacionados con aminoácidos como:
- Triptófano.
- Tirosina.
- Fenilalanina.
Estas sustancias participan en procesos biológicos vinculados con neurotransmisores fundamentales para el funcionamiento cerebral.
De acuerdo con los investigadores, muchos de los niños con autismo presentaban niveles excepcionalmente elevados de uno o más de estos compuestos, en algunos casos entre 100 y mil veces superiores a los observados en el grupo de comparación.
La prueba identificó correctamente a la mayoría de los casos
A partir de estos hallazgos, los científicos desarrollaron una prueba basada en el análisis de 17 metabolitos presentes en la orina de niños de entre 2 y 11 años.
Según los resultados reportados, el método logró identificar correctamente al 90% de los niños con autismo incluidos en el estudio y no clasificó erróneamente a ninguno de los participantes sin la condición.
Los autores consideran que esta herramienta podría convertirse en un apoyo complementario para detectar tempranamente a menores con mayor riesgo de recibir un diagnóstico de autismo.
Diagnóstico temprano, uno de los principales objetivos
La investigación fue liderada por Christina Flynn y contó con la participación de James Adams, ambos vinculados a la Universidad Estatal de Arizona.
Los especialistas señalaron que actualmente muchas familias enfrentan largos periodos de espera antes de obtener un diagnóstico, debido a que las evaluaciones suelen basarse principalmente en observaciones conductuales.
Por ello, una herramienta biológica que ayude a identificar señales tempranas podría facilitar el acceso a intervenciones y apoyos especializados en etapas más tempranas del desarrollo.
Aún se requieren más estudios
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores enfatizaron que la prueba todavía necesita ser validada mediante estudios adicionales antes de que pueda utilizarse de manera generalizada.
Además, señalaron que los hallazgos también podrían aportar información relevante para futuras investigaciones sobre tratamientos dirigidos a la microbiota intestinal y su posible influencia en algunos aspectos relacionados con el autismo.
Fuente: HealthDay



