El sedentarismo continúa siendo uno de los principales riesgos para la salud en adultos

El sedentarismo continúa siendo uno de los principales riesgos para la salud en adultos

El sedentarismo se mantiene como uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas en la población adulta, de acuerdo con organismos internacionales de salud y especialistas en medicina preventiva. La disminución de la actividad física diaria, combinada con largas jornadas frente a pantallas y hábitos laborales cada vez más estáticos, ha contribuido al aumento de padecimientos relacionados con el corazón, el metabolismo y la salud mental.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado en distintos informes que millones de personas en el mundo no realizan la actividad física mínima recomendada, situación que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y algunos tipos de cáncer.

Permanecer sentado durante largos periodos afecta al organismo

Especialistas explican que pasar varias horas sentado puede alterar funciones importantes del organismo, incluso en personas que realizan ejercicio ocasionalmente. Entre las principales consecuencias se encuentran problemas circulatorios, aumento de peso, deterioro muscular y afectaciones en la postura.

Además, estudios recientes han identificado una relación entre el sedentarismo y trastornos relacionados con la salud mental, como ansiedad y depresión. La reducción del movimiento diario también puede afectar la calidad del sueño y disminuir los niveles de energía.

En adultos mayores, la falta de actividad física puede acelerar la pérdida de masa muscular y reducir la movilidad, aumentando el riesgo de caídas y dependencia funcional.

Las recomendaciones internacionales apuntan a incorporar actividad diaria

La OMS recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, o entre 75 y 150 minutos de ejercicio intenso. También aconseja reducir el tiempo sentado y realizar pausas activas durante la jornada laboral.

Actividades como caminar, subir escaleras, andar en bicicleta o practicar ejercicios de fuerza pueden generar beneficios importantes para la salud cardiovascular y metabólica. Expertos coinciden en que incorporar pequeños cambios en la rutina diaria puede ayudar a disminuir los efectos negativos de la inactividad.

El trabajo remoto y el uso constante de dispositivos aumentaron la inactividad

La expansión del trabajo remoto y el incremento del tiempo frente a dispositivos electrónicos durante los últimos años han modificado los hábitos de millones de personas. Diversos estudios indican que muchas personas redujeron considerablemente sus niveles de movimiento cotidiano, especialmente después de la pandemia de COVID-19.

Especialistas en salud pública advierten que el sedentarismo se ha convertido en un desafío creciente para los sistemas sanitarios debido al aumento de enfermedades asociadas y los costos médicos relacionados con tratamientos prolongados.

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