¿Qué le pasa al cuerpo cuando el ácido úrico se acumula?

El ácido úrico es una sustancia de desecho que se produce cuando el organismo descompone las purinas, compuestos que se encuentran naturalmente en las células y también en determinados alimentos. Normalmente, los riñones filtran el ácido úrico de la sangre y lo eliminan principalmente a través de la orina.
El problema aparece cuando el cuerpo produce demasiado ácido úrico o cuando los riñones no consiguen eliminarlo adecuadamente. En ese momento puede aumentar su concentración en la sangre, una condición conocida como hiperuricemia. Sin embargo, tener niveles elevados no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar síntomas o gota.
¿Qué sucede cuando el ácido úrico permanece elevado?
Cuando existe un exceso de ácido úrico durante un periodo prolongado, pueden formarse pequeños cristales con forma de aguja. Estos pueden depositarse dentro y alrededor de las articulaciones y desencadenar una respuesta inflamatoria.
Cuando los cristales provocan esta reacción aparece la gota, una forma de artritis que puede causar episodios repentinos de dolor intenso, hinchazón, enrojecimiento y calor en la articulación afectada. El dedo gordo del pie es uno de los sitios donde aparece con mayor frecuencia, aunque también puede afectar tobillos, rodillas y otras articulaciones.
El dolor puede aparecer de forma repentina
Uno de los aspectos característicos de la gota es que los ataques pueden comenzar súbitamente, con frecuencia durante la noche. El dolor puede ser intenso y la zona afectada puede volverse muy sensible, incluso ante un contacto ligero.
Después de un primer episodio, los síntomas pueden desaparecer durante un tiempo. Sin embargo, si los niveles de ácido úrico permanecen elevados y la enfermedad no recibe tratamiento, los ataques pueden repetirse con mayor frecuencia y llegar a producir daño articular.
También pueden aparecer depósitos debajo de la piel
Cuando la acumulación de cristales se mantiene durante años, pueden formarse tofos, que son depósitos duros de ácido úrico que pueden aparecer debajo de la piel, especialmente alrededor de las articulaciones, los dedos, los codos o las orejas.
Estos depósitos pueden causar dolor y, con el tiempo, contribuir al daño de los tejidos y las articulaciones. En casos de gota crónica también puede disminuir el movimiento de las articulaciones afectadas.
Los riñones también pueden verse afectados
El exceso de ácido úrico no solamente puede relacionarse con problemas articulares. También puede favorecer la formación de cálculos renales de ácido úrico cuando existe una cantidad elevada de esta sustancia en la orina.
Los cálculos pueden provocar dolor intenso en la espalda, el costado o la parte baja del abdomen, además de sangre en la orina. Si una piedra obstruye el flujo urinario o se presentan complicaciones, puede afectar el funcionamiento de los riñones.
¿Por qué puede acumularse?
Existen diferentes razones. Una de ellas es que el organismo produzca más ácido úrico del que puede eliminar. Otra es que los riñones no lo eliminen adecuadamente.
Entre los factores relacionados con niveles elevados se encuentran algunas enfermedades renales, obesidad, consumo de alcohol, determinados medicamentos, deshidratación y una alimentación con abundantes alimentos ricos en purinas. Sin embargo, la hiperuricemia no tiene una sola causa y debe evaluarse de manera individual.
No todo nivel elevado provoca síntomas
Una concentración alta de ácido úrico puede permanecer sin causar molestias. Por eso, una persona puede tener hiperuricemia sin experimentar dolor en las articulaciones ni otros signos evidentes.
Cuando existen antecedentes de gota, cálculos renales u otros factores de riesgo, un profesional de la salud puede solicitar análisis de sangre u orina para conocer los niveles de ácido úrico y determinar si es necesario realizar estudios adicionales.
¿Qué importancia tiene detectarlo a tiempo?
Identificar una concentración elevada de ácido úrico permite valorar las causas y el riesgo de desarrollar complicaciones. Cuando existe gota, el tratamiento puede reducir los niveles de ácido úrico y ayudar a prevenir nuevos ataques, la formación de tofos y algunos problemas relacionados con los cálculos renales.
Por ello, el ácido úrico elevado no debe interpretarse únicamente como un problema asociado al dolor del dedo gordo del pie. Su acumulación puede favorecer la formación de cristales que afectan las articulaciones y, en determinadas circunstancias, contribuir a la formación de cálculos en los riñones.



