¿Por qué algunas personas parecen envejecer más rápido que otras?

Dos personas pueden tener la misma edad en el calendario y, sin embargo, presentar diferencias importantes en su estado físico, apariencia, capacidad de recuperación e incluso en la salud de sus órganos. Esto ocurre porque la edad cronológica no refleja por completo la velocidad con la que envejece el organismo.
Los investigadores distinguen entre la edad cronológica, determinada por los años transcurridos desde el nacimiento, y la edad biológica, relacionada con los cambios que experimentan las células, los tejidos y los órganos. La evidencia indica que la velocidad del envejecimiento está influida por una combinación de genética, enfermedades, hábitos y condiciones ambientales.
No todas las personas envejecen al mismo ritmo
El envejecimiento no sigue un calendario idéntico para todos. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos señala que no existe una única trayectoria cronológica del envejecimiento y que las diferencias entre personas pueden ser considerables.
La genética es uno de los elementos que intervienen. Determinadas variantes genéticas pueden influir en la longevidad, la capacidad de reparación celular y la susceptibilidad a determinadas enfermedades. Sin embargo, los genes no determinan por sí solos cómo envejecerá una persona.
El estilo de vida también deja huella
La actividad física, la alimentación, el sueño, el consumo de tabaco y alcohol y otros hábitos pueden influir en la salud a largo plazo.
El NIA señala que mantenerse físicamente activo, seguir una alimentación saludable, dormir lo suficiente, limitar el consumo de alcohol y acudir regularmente a atención médica son medidas que pueden favorecer un envejecimiento saludable.
Esto ayuda a explicar por qué dos personas con una edad similar pueden presentar capacidades físicas muy diferentes. La acumulación de hábitos saludables o perjudiciales durante décadas puede modificar la manera en que el organismo afronta el paso del tiempo.
El estrés y el entorno también pueden influir
El envejecimiento tampoco ocurre aislado del entorno. La exposición prolongada a determinados factores ambientales y sociales puede contribuir a diferencias en la salud y en la velocidad del envejecimiento biológico.
Los investigadores estudian, entre otros elementos, el estrés, las condiciones socioeconómicas, la contaminación, el entorno en el que vive una persona y las experiencias acumuladas durante distintas etapas de la vida. Estos factores pueden interactuar con la genética y con los hábitos cotidianos.
Por eso, hablar de envejecimiento acelerado únicamente como consecuencia de decisiones individuales puede ser una simplificación. Las circunstancias en las que una persona vive también pueden influir en su salud a largo plazo.
¿Qué ocurre dentro de las células?
Con el paso de los años se acumulan diferentes cambios en las células y los tejidos. Entre los procesos estudiados por la ciencia se encuentran el daño en el material genético, cambios epigenéticos, alteraciones en las mitocondrias, pérdida de capacidad de las células para mantener y reparar proteínas, agotamiento de determinadas células madre y acumulación de células senescentes.
Estos procesos no funcionan de manera independiente. Se encuentran conectados y pueden contribuir progresivamente a una menor capacidad del organismo para mantener su equilibrio y reparar daños.
Uno de los objetivos de la investigación sobre envejecimiento consiste precisamente en comprender cómo interactúan estos mecanismos y por qué algunas personas conservan durante más tiempo una buena capacidad física y cognitiva.
Las enfermedades pueden acelerar el deterioro
El estado de salud también marca diferencias importantes. Enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y otras afecciones crónicas pueden afectar distintos sistemas del organismo y contribuir a una pérdida más rápida de la capacidad funcional.
Esto también explica por qué no todo deterioro que aparece con los años debe considerarse una consecuencia inevitable de la edad. El NIA señala que algunos cambios asociados con la vejez no necesariamente conducen a enfermedades como hipertensión, diabetes o demencia; en muchos casos, existen procesos patológicos específicos detrás de ellas.
La edad biológica puede ser diferente a la del calendario
Los científicos han desarrollado diferentes métodos para intentar estimar la edad biológica mediante características físicas, metabólicas, cognitivas y moleculares.
En una investigación respaldada por el NIA, los participantes con puntuaciones que indicaban un envejecimiento biológico más rápido mostraron también una mayor velocidad de deterioro físico y cognitivo, además de una mayor presencia de problemas de salud.
Sin embargo, estas mediciones todavía pertenecen principalmente al campo de la investigación. No existe una cifra única y universal que pueda resumir con precisión la edad biológica de una persona.
¿Se puede hacer algo para envejecer de manera más saludable?
No es posible detener el envejecimiento y tampoco se pueden modificar algunos factores, como la genética. Pero sí existen elementos que pueden modificarse y que están relacionados con un mejor envejecimiento.
Mantenerse activo, cuidar la alimentación, dormir adecuadamente, evitar fumar, limitar el consumo excesivo de alcohol, mantener las enfermedades bajo control y conservar vínculos sociales son algunas de las medidas que pueden ayudar a proteger la salud durante el paso de los años.
La clave no está necesariamente en intentar parecer más joven, sino en conservar durante más tiempo la capacidad de realizar las actividades cotidianas, mantener la salud física y mental y reducir el riesgo de enfermedades que pueden limitar la calidad de vida.
Envejecer es un proceso inevitable, pero la velocidad y la manera en que se manifiesta no son exactamente iguales para todas las personas. La genética establece parte del punto de partida, mientras que la salud, los hábitos, el ambiente y las experiencias acumuladas contribuyen a definir la trayectoria que sigue cada organismo.



