Estas señales pueden advertir un deterioro de los riñones

Estas señales pueden advertir un deterioro de los riñones

Los riñones cumplen funciones esenciales para el organismo: filtran la sangre, eliminan productos de desecho y ayudan a mantener el equilibrio de líquidos, minerales y otras sustancias. Cuando su capacidad para funcionar comienza a disminuir, el problema puede avanzar durante bastante tiempo sin provocar molestias evidentes.

De hecho, en las primeras etapas de la enfermedad renal crónica muchas personas no presentan síntomas. Por ello, detectar cambios en la función de los riñones depende en buena medida de análisis de sangre y orina, especialmente en quienes tienen factores de riesgo como diabetes o presión arterial alta.

La hinchazón puede ser una señal de alerta

Uno de los signos que pueden aparecer cuando la función renal está deteriorada es la acumulación de líquidos.

Esta retención puede provocar hinchazón, conocida como edema, principalmente en los pies, tobillos y piernas, aunque también puede aparecer en las manos o alrededor de los ojos.

Esto ocurre porque los riñones tienen dificultades para eliminar adecuadamente el exceso de líquido y sal del organismo.

Cambios en la orina también pueden llamar la atención

La orina puede proporcionar algunas pistas sobre posibles alteraciones renales. Una señal es la presencia persistente de espuma, que puede estar relacionada con una cantidad elevada de proteínas, como la albúmina, en la orina.

También pueden presentarse cambios en la frecuencia con la que una persona orina, especialmente durante la noche, así como sangre en la orina en determinados problemas que afectan a los riñones.

Sin embargo, observar la orina no permite determinar por sí solo qué tan bien están funcionando los riñones. Para ello se necesitan pruebas de laboratorio.

El cansancio puede aparecer cuando la enfermedad está más avanzada

A medida que disminuye la función renal pueden aparecer síntomas generales como cansancio, debilidad, problemas para concentrarse y alteraciones del sueño.

Una de las razones es que la enfermedad renal puede contribuir al desarrollo de anemia, debido a que los riñones participan en la producción de una hormona necesaria para la formación de glóbulos rojos.

El problema es que estos síntomas son poco específicos y pueden atribuirse fácilmente al estrés, falta de sueño u otras enfermedades.

También pueden aparecer náuseas, falta de apetito o comezón

Cuando la enfermedad renal alcanza etapas más avanzadas, la acumulación de sustancias de desecho en el organismo puede provocar pérdida del apetito, náuseas o vómitos.

También pueden presentarse comezón en la piel, calambres musculares, sensación de frío y, en algunos casos, dificultad para respirar.

Estos síntomas no deben interpretarse automáticamente como una señal de insuficiencia renal, ya que pueden tener muchas otras causas. Su aparición persistente requiere una valoración médica.

La presión arterial también puede estar relacionada

La relación entre los riñones y la presión arterial es estrecha. La hipertensión puede contribuir al daño renal y, al mismo tiempo, la enfermedad renal puede dificultar el control de la presión arterial.

Por esta razón, las personas con presión arterial alta tienen un mayor motivo para vigilar periódicamente su función renal.

Los análisis pueden detectar el problema antes de que aparezcan síntomas

Una de las principales dificultades de la enfermedad renal es que las señales físicas pueden aparecer cuando el daño ya está avanzado.

Para evaluar la función de los riñones, los profesionales de la salud utilizan principalmente un análisis de sangre para estimar la tasa de filtración glomerular (TFG o eGFR) y un análisis de orina para medir la cantidad de albúmina.

La TFG permite estimar qué tan eficientemente están filtrando la sangre los riñones, mientras que la presencia elevada de albúmina en la orina puede ser un indicador de daño renal.

Una relación albúmina-creatinina en orina superior a 30 mg/g se considera anormal y puede ser una señal de enfermedad renal, aunque el resultado debe interpretarse dentro del contexto clínico y, en muchos casos, confirmarse con nuevas mediciones.

¿Quiénes deberían prestar especial atención?

El riesgo de desarrollar enfermedad renal aumenta en personas con determinadas condiciones, entre ellas diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular y antecedentes familiares de insuficiencia renal.

En estos casos, esperar a que aparezcan síntomas puede no ser la mejor estrategia. Los controles periódicos permiten identificar alteraciones antes de que la pérdida de función renal sea evidente.

Los riñones pueden deteriorarse sin dar señales claras

El cansancio, la hinchazón, los cambios en la orina o la comezón pueden ser señales que merecen atención, pero ninguna de ellas por sí sola confirma que los riñones estén perdiendo capacidad para funcionar.

La principal advertencia es que una persona puede tener enfermedad renal y sentirse completamente bien, especialmente durante las primeras etapas. Por ello, cuando existen factores de riesgo, los análisis de sangre y orina son fundamentales para detectar cambios de manera temprana y actuar para reducir el riesgo de progresión.

También te puede interesar

Comments are closed.