¿Por qué la fiebre aparece cuando el organismo combate algunas infecciones?

¿Por qué la fiebre aparece cuando el organismo combate algunas infecciones?

Cuando aparece una infección, el organismo pone en marcha una serie de mecanismos para reconocer y combatir a los microorganismos que pueden causar daño. Uno de ellos es la fiebre, un aumento temporal de la temperatura corporal que forma parte de la respuesta inmunitaria.

Aunque suele percibirse como un síntoma de la enfermedad, la fiebre no es una enfermedad por sí misma. En muchas infecciones representa una respuesta coordinada del organismo y puede dificultar las condiciones que algunos virus y bacterias necesitan para desarrollarse. También favorece determinadas funciones del sistema inmunitario.

Todo comienza cuando el sistema inmunitario detecta una amenaza

Cuando virus, bacterias u otros microorganismos atraviesan las defensas del organismo, el sistema inmunitario reconoce sustancias extrañas y activa diferentes mecanismos para combatirlas.

Durante esta respuesta se liberan sustancias relacionadas con la inflamación. Entre ellas se encuentran determinadas citocinas, como la interleucina-1, que participa en la generación de la fiebre.

Estas señales terminan influyendo en el cerebro, específicamente en el hipotálamo, una región que participa en la regulación de la temperatura corporal.

El cuerpo cambia temporalmente su temperatura de referencia

La fiebre no ocurre simplemente porque el cuerpo se caliente de manera descontrolada. El organismo modifica temporalmente el nivel de temperatura que considera adecuado.

Cuando este punto de regulación aumenta, el cuerpo pone en marcha mecanismos para alcanzar la nueva temperatura. Por eso una persona puede sentir frío o experimentar escalofríos al comienzo de la fiebre, incluso cuando su temperatura corporal ya está aumentando.

Una vez alcanzado el nuevo nivel, el organismo mantiene la temperatura elevada durante el tiempo que dure la respuesta.

¿Por qué subir la temperatura puede ayudar?

Muchos virus y bacterias se desarrollan favorablemente alrededor de la temperatura corporal normal. Al elevarse algunos grados, las condiciones pueden resultar menos favorables para determinados microorganismos.

Además, la fiebre puede modificar la actividad de determinadas células del sistema inmunitario. Investigaciones respaldadas por los NIH han encontrado que las temperaturas propias de la fiebre pueden aumentar la actividad de algunos tipos de células inmunitarias, entre ellas los linfocitos T.

Esto ayuda a entender por qué la fiebre puede formar parte de una respuesta defensiva y no ser simplemente una consecuencia accidental de la infección.

Por eso aparecen los escalofríos

Los escalofríos que algunas personas experimentan al comenzar una fiebre también tienen una explicación.

Cuando el organismo establece una temperatura objetivo más alta, la temperatura que tiene en ese momento puede percibirse como demasiado baja. Para alcanzar el nuevo nivel, los músculos pueden contraerse rápidamente y generar calor, provocando la sensación característica de temblor.

Una vez que la temperatura alcanza el nuevo punto de regulación, los escalofríos suelen desaparecer.

La fiebre no siempre significa una infección

Aunque las infecciones son una de las causas más frecuentes de fiebre, no son la única. Algunos medicamentos, enfermedades autoinmunitarias, determinados tipos de cáncer, enfermedades relacionadas con el calor y otras condiciones también pueden provocar elevación de la temperatura corporal.

Por esta razón, la presencia de fiebre por sí sola no permite determinar qué enfermedad tiene una persona. Es necesario considerar también otros síntomas, su duración y las circunstancias en las que aparece.

¿Siempre hay que bajar la fiebre?

No necesariamente. La fiebre leve puede ser parte de una respuesta normal frente a una infección y no siempre requiere medicamentos únicamente para reducir la temperatura.

Sin embargo, el tratamiento depende de la causa, la intensidad de la fiebre, la edad de la persona y otros síntomas. Además, mantener una adecuada hidratación es importante porque la temperatura elevada puede favorecer la pérdida de líquidos.

Una fiebre que es muy alta, persiste durante varios días o aparece acompañada de síntomas importantes requiere valoración médica. En bebés pequeños, las recomendaciones son especialmente estrictas debido a que incluso una temperatura de 38 °C o más puede requerir atención médica inmediata.

La fiebre es una señal de que el organismo está respondiendo

La próxima vez que aparezca fiebre durante una infección, conviene recordar que el aumento de temperatura forma parte de una respuesta biológica mucho más amplia. El sistema inmunitario detecta una amenaza, libera señales químicas y modifica temporalmente la regulación de la temperatura para crear condiciones que pueden favorecer la defensa del organismo.

Esto no significa que toda fiebre sea beneficiosa o que deba ignorarse. Más bien, explica por qué este síntoma aparece con tanta frecuencia durante las infecciones y por qué su evolución debe interpretarse junto con el resto de los síntomas.

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